20 noviembre 2006

El campeonato y sus primeras reglas

Inicialmente las carreras se desarrollaban por caminos públicos que eran cerrados al tráfico mientras duraba la carrera, y no en pistas privadas construidas a tal efecto, como las conocemos hoy día.

Así fué el primer Gran Premio de Le Mans (1906) del que ya hablamos, la Tarha Fiorio que discurría por 93 millas de caminos sicilianos, el Kaiserpreis, circuito alemán de 75 millas o el Dieppe en Francia con 48 millas, todos ellos circuitos que se usaron para los grandes premios de 1907.

No obstante en esta época hubo excepciones, como el circuito de Brooklands en Inglaterra, en forma de óvalo, construido en 1907. O el Indianápolis Motor Speedway, en el que se corrió por vez primera en 1909. Incluso el Autódromo Nazionale de Monza, que se inauguró en 1922.

Precisamente, en 1922, Italia fue el primer país que, sin contar con Francia, albergó una carrera denominada “Grand Prix”, en el recién terminado circuito de Monza. Rápidamente le siguieron Bélgica y España en 1924, y después pasó a otros países. Todavía no podía hablarse de un campeonato formal, pues cada carrera se regía por sus propias reglas.

Fue justo antes de la Primera Guerra mundial, cuando se quiso instaurar una “fórmula” común a todas estas carreras. Dicha fórmula se basaba en los pesos y tamaños de los motores, pero no fue universalmente aceptada. No obstante, en 1924, algunos clubes nacionales de diferentes países se unieron en la Asociación Internacional de Clubes de Automoviles Reconocidos ("Association Internationale des Automobile Clubs Reconnus" (AIACR)), y precisamente su Comisión Deportiva Internacional fue la encargada, desde entonces, de regular los Grandes Premios.

Los primeros “Grand Prix” se desarrollaron atendiendo a rigurosas normas basadas en el tamaño del motor y el peso del bólido. Pero éstas fueron abandonadas en 1928 en la era conocida como la "Fórmula Libre", donde los organizadores de carreras decidieron correr sus eventos sin casi ninguna limitación. Entre 1927 y 1934, el número de carreras consideradas como Grand Prix creció, pasando de cinco pruebas en 1927, a nueve en 1929, y a dieciocho en 1934 (el mayor número de competiciones en una misma temporada que se recuerdan antes de la Segunda Guerra Mundial).

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