16 febrero 2007

Giuseppe Farina

El primer Campeón del Mundo de Fórmula 1
En la primera entrada sobre la vida de los campeones del mundo de la Fórmula 1 desde los comienzos de esta modalidad en el 1950. El que abrirá la lista es Emilio Giuseppe Farina, más conocido como "Nino Farina" que con un único título del mundo, ha pasado a la historia por convertirse en el primer campeón del mundo de Fórmula 1.
Este piloto de Fórmula 1 estuvo en activo entre los años 1950 a 1955, en esta modalidad. Natural de Turín, Italia, nació el 30 de Octubre de 1906 y falleció trágicamente el 30 de Junio de 1966. Sus primeros contactos en el mundo de las carreras de coches fueron a los mandos de un Maserati, aunque no sería con esta marca con la que más se le conociera, sino posteriormente al pasar a Alfa Romeo.
En los últimos años de la decada de los 30 gano varios Grandes Premios menores, lo que hizo que fuese proclamado campeón italiano de pilotos por tres años consecutivos, entre 1937 y 1939. Y en 1940 logró ganar el Gran Premio de Tripoli en Libia, lo que sería su primer gran titulo a nivel mundial.
Desgraciadamente, en este momento en que alcanzaba su auge como piloto, comenzó la Segunda Guerra Mundial, y hubieron de transcurrir 8 años antes de poder ganar otro Gran Premio.
Ya en la posguerra participó en varios Grandes Premios con un coche propio, un Maserati, consiguiendo ganar el Gran Premio de Mónaco en 1948. En el año 1950 cuando la FIA anunció el comienzo del primer campeonato mundial de Fórmula 1, Farina se hizo con un asiento en el equipo Alfa Romeo, compartiendo escudería con Manuel Fangio (del que hablaremos en otra entrega) y el italiano Luigi Fagioli. En esta temporada Farina consiguió 3 victorias de los 7 Grandes Premios que componían el campeonato, logrando así su primer y único campeonato mundial, a los mandos del 158 Alfetta.
Los años posteriores de la vida deportiva de Farina transcurrieron como piloto de Ferrari, pasando despues a otras categorías del motor. Tuvo varios parones debidos a accidentes de los que logró reponerse. En 1956 quiso regresar a las pistas en las 500 millas de Indianápolis pero una lesión de cuello en una carrera anterior se lo impidió. Tras recuperarse de esta lesión quiso retomar su participación en Indianápolis pero presenció un trágico accidente de un compañero, que probaba el que sería su coche, esto le hizo dejar definitivamente la competición.
Farina destacaba por su manejo al volante y su extremada inteligencia, y también por su vanidad y falta de respeto por sus rivales en la pista. Por otro lado, pese a que sobrevivió a todos los accidentes sufridos en competición, Farina falleció en un accidente de tráfico al dirigirse con su auto al Gran Premio de Francia de 1966 como espectador, en Chambéry.
Publicar un comentario