15 enero 2008

Jackie Stewart

Su destacada trayectoria sigue siendo una de las más exitosas de los campeones del mundo y, sin embargo, en el ámbito personal Jackie Stewart se sentía solo. Su excelente capacidad de comunicación le ayudó a incrementar su popularidad. Estableció nuevas normas de profesionalismo en los pilotos y también fue pionero en la explotación de las carreras de Fórmula 1 comercialmente. Su gran inteligencia y energía incansable le ayudaron, pero no necesitó de toda esta influencia para demostrar que era un gran piloto de carreras.

John Young 'Jackie' Stewart nació en Dumbartonshire, Escocia, el 11 de junio de 1939. Su padre era propietario de un garaje y su hermano mayor Jimmy, hombre de negocios, fue el primero de la familia en dedicarse a las carreras, aunque su madre no lo aprobaba. Hubo temores sobre el futuro de Jackie porque fue un fracaso en la escuela y la dejó a los 15 años de edad. posteriormente se le diagnosticó una dislexia severa, lo que hizo que sus logros posteriores fuesen aún más notables. Siendo todavía un adolescente comenzó a practicar el tiro al plato, convirtiéndose en uno de los mejores tiradores de Gran Bretaña. Comenzó en las carreras de berlinas y deportivos donde rápidamente demostró una gran talento nato, que le condujo al equipo de Ken Tyrrell contratándolo para la temporada 1963 de las series de Fórmula Tres Británica, en la que el veloz escocés ganó siete carreras seguidas.

En 1965 se incorporó a la Fórmula 1, con el equipo BRM y allí corrió durante tres temporadas, ganando dos Grandes Premios y estableciendose firmemente como un corredor nato. En 1968, cuando Ken Tyrrell decidió pasarse a las carreras de Fórmula 1, Stewart se asoció con él para formar lo que se convertiría en una de las más productivas asociaciones de la Fórmula 1. En sus seis temporadas con Tyrrell, Stewart fue casi siempre el conductor de batir y se mantuvo así hasta que se jubiló a fines de 1973 a la edad de 34 años. Su carrera, que cuenta con 27 victorias y tres campeonatos mundiales en 1969, 1971 y 1973 le convirtieron en el mejor piloto desde Juan Manuel Fangio, pero las marcas que dejó en este deporte van mucho más allá de los libros de records.

Casi sin ayuda, y en contra de una fuerte oposición, la cruzada de Stewart fué la de mejorar las medidas de seguridad, y finalmente dió sus frutos, salvado innumerables vidas en lo que había sido el más mortífero deporte en el mundo. En un período especialmente peligroso, durante su época, las posibilidades de que un conductor que compitiera durante cinco años resultase muerto ascendía a dos de cada tres. En 1970, Stewart quedó desolado por la muerte de sus amigos más íntimos, Piers Courage y Jochen Rindt. En 1973, su compañero Francois Cevert en Tyrrell resultó muerto en lo que iba a ser la última carrera de Stewart. El equipo se retiró como señal de respeto, pero Stewart redobló sus esfuerzos por mejorar la seguridad.

Stewart se dió cuenta de la necesidad de incrementar las medidas de seguridad con la muerte se produjo en 1966 en el Gran Premio de Bélgica, en el circuito de Spa notoriamente peligroso. En la primera vuelta, una repentina lluvia lo envió a mitad del campo tras girar en una curva de izquierdas. Stewart quedó atrapado en una zanja en su arrugado BRM con fugas de combustible a su alrededor. No había comisarios de pista, y los conductores pilotaban tan cerca de los espectadores que también sufrían los accidentes. "Realmente era un montón de huesos rotos", recuerda Stewart. "Este es un deporte que provoca graves lesiones y la muerte está estrechamente relacionada con él, aún no hay infraestructuras que lo apoyen, y muy pocas medidas de seguridad para evitar graves lesiones. Por lo tanto, sentí que tenía que hacer algo".

Él fué quien introdujo los cascos integrales y los cinturones de seguridad para los conductores, y contribuyó a crear la unidad médica de los Grandes Premios que viajaría a todas las carreras desde entonces. Comenzó una campaña en favor de las barreras de seguridad y mayores escapatorias en zonas especialmente peligrosas como las curvass, para proteger a los espectadores y a los conductores.

"Pero hubo críticas por parte de los medios de comunicación, incluso de algunos conductores", recuerda Stewart. "Se me dijo que estaba eliminado lo romántico de este deporte, que las medidas de seguridad hicieron desaparecer la espectacularidad que rodeaba al automovilismo. Dijeron que no tuve agallas. Sin embargo, muchos de esos críticos jamás se estrellaron a 150 millas por hora. Afortunadamente, yo Sigo pensando que todo esto fué un gran éxito. Gané carreras en condiciones peligrosas, y eso me dio una mayor influencia. Por ejemplo, gané cuatro veces en el original Nurburgring en Alemania, la pista más peligrosa del mundo y, sin embargo, siempre temo ese lugar. En 1968 gané allí por más de cuatro minutos con una espesa niebla y lluvia en condiciones en que era imposible ver la carretera. Esa carrera nunca debería haber sido celebrada, y haber ganado por un gran margen me dió aún más credibilidad cuando exigí la mejora de la seguridad. Pero no habría hecho lo que hice, si hubiese querido ganar un concurso de popularidad".

Y, sin embargo, el carismático y brillante Stewart se hizo muy popular entre el público. Llevar ropa negra y el cabello como el de una estrella de rock, hicieron que Stewart se convirtiera en una celebridad internacional, la primera superestrella de la Fórmula 1. Aunque siempre fué un hombre de familia (profundamente dedicado a su esposa Helen y sus hijos Paul y Mark), fue visto como el atrevido piloto de carreras con un estilo de vida glamurosa, que se codeaba con la realeza, prominentes políticos, músicos y estrellas del cine.

También frecuentaba las salas de juntas empresariales de las grandes empresas y se convirtió en un multi-millonario mucho antes de que colgara el casco. Fué actor en anuncios comerciales de televisión y campañas de publicidad, dio discursos, asistió a giras de promoción en todo el mundo y tiene oficinas en Londres, Nueva York y Suiza, donde vivió por varios años. Stewart estuvo en buena posición para sacar provecho de los dividendos proporcionados por la llegada de los principales patrocinadores de Fórmula 1 cuando se convirtió en un espectáculo mundial de televisión, un fenómeno en el que también desempeñó un papel importante.

Se convirtió en una personalidad muy codiciada por los medios de comunicación y participó como comentarista de televisión, explicando los entresijos de este deporte, haciendo una incansable promoción del mismo. En 1971 trabajó para la televisión ABC, como co-anfitrión de la gran red de América del directo del Gran Premio de Mónaco. Sobre la parrilla de salida, antes de comenzar la carrera, Stewart habló a la cámara explicando en detalle lo complicada que sería la carrera en este circuito. Al finalizar la prueba, en la línea de meta, se quitó su casco y de nuevo se dirigió a la cámara, explicando la forma en que había ganado.

Siempre fue un ganador (incluso su nuevo equipo, el Stewart Grand Prix, en 1999 ganó antes de venderlo a Ford, pasando a llamarse Jaguar, y que no llegó a ninguna parte) y Jackie Stewart sigue siendo uno de los más conocidos campeones de Fórmula 1. Aún ama este deporte y en 2001 recibió el título de caballero por sus contribuciones a éste.

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