11 enero 2008

Jochen Rindt

En los libros de los records está grabado el nombre de el único Campeón del Mundo a Título Póstumo. Pero antes de morir, Jochen Rindt, había escrito su nombre en la historia de este deporte con letras de oro. Su apetito voraz por las carreras era patente en un estilo de conducción temerario, que resultaba a la vez emocionante y peligroso incluso a símple vista. Pocos han sido capaces de lanzarse al asfalto con tal valor. Pero Rindt distaba mucho de ser un personaje accesible para los seguidores, era ferozmente independiente, decidido y resuelto.

Karl Jochen Rindt, nacido el 18 de abril de 1942, en Mainz, Alemania, se quedó huérfano siendo un bebé, cuando sus padres perdieron la vida en un bombardeo. Sus abuelos maternos lo adoptaron y le llevaron a Graz, Austria. Creció alimentado su pasión por la competición y la velocidad, aunque ya desde muy pequeño resultaba temerario en sus actividades. Dos veces se rompió las extremidades en las carreras de esquí escolar, y cuando pasó a los deportes motorizados, primero en ciclomotores y, a continuación, en motos, o se estrellaba o ganaba, no tenía término medio. En la vía pública conducía como un loco y a menudo se metían en problemas con la policía. Su rebelde forma de ser le llevó a ser expulsado de varias escuelas privadas y sus cautelosos abuelos (su abuelo fue un destacado abogado) se desesperaban por su futuro.

Siempre mostró poseer una personalidad agresiva y extravagante para su época. Utilizaba trozos de cuerda en lugar de cordones para atar sus viejos zapatos. Su plana la nariz de boxeador (con la que ya nació así) y su abrupta forma de hablar le hicieron parecer intimidante. A buen seguro que fué su arrogancia y ambición, lo que le llevó a tomar la decisión en su adolescencia que quería llegar a lo más alto del automovilismo.

Su héroe fue el conde Wolfgang von Trips, el aristocrático conductor alemán cuya muerte en Monza, en 1961, no frenó el entusiasmo de Rindt. Comenzó las carreras de Turismos para pasar después a los monoplazas, pero estrellaba su coche con alarmante frecuencia, y varias veces hasta terminó en el hospital. Sin embargo, esos reveses sólo fortalecieron su voluntad de triunfar. En 1964 se fue a Inglaterra y se compró un Brabham de Fórmula Dos por 4000 libras en efectivo. En su segunda carrera de F2, en el Crystal Palace, la prensa británica informó de que "un desconocido austríaco ha golpeado al famoso Graham Hill". Y su contemporáneo colega, Graham Hill señaló el espectacular estilo que se convertiría en la marca de Rindt: "Su coche fue hacia todos lados durante toda la carrera. Trazó las curvas en ángulos increíbles y siempre parecía que se iba a ir fuera de la pista".

Jochen Rindt, Formula 1

Sin embargo, el estrambótico pilotaje de Rindt se convirtió en el hombre a batir en la intensamente reñida serie F2. En 1965 firmó un contrato de tres años para pasar a la Fórmula 1 de la mano de Cooper, cuyos coches no eran demasiado competitivos. Pero Ferrari se fijó también en él, y Rindt, asociado con la American Masten Gregory, condujo un Ferrari 250LM a la victoria en las 24 horas de Le Mans en 1965.

Si bien permaneció dos temporadas más en los Coopers y otro más en los poco fiables Brabham, Rindt azotó sin piedad su maquinaria. A menudo parecía totalmente fuera de control y Jochen reconoció que las apariencias no engañan. El audaz austríaco, que ejemplifica perfectamente la percepción popular de lo que un piloto de carreras debe ser, se convirtió en el favorito de los aficionados y de los fotógrafos, protagonizando algunas de las mejores fotos de acción en la historia de Fórmula 1. Fuera de la pista el recurso pictórico de "La Bella y la Bestia" tomo dimensiones reales cuando en 1967 Jochen Rindt se casó con Nina Lincoln, una glamurosa modelo finlandesa.

Jochen Rindt, Formula 1

Para 1969, el fundador del equipo Lotus, Colin Chapman, firmó con Rindt para ser compañero del vigente Campeón del Mundo Graham Hill. El recién llegado rápidamente se puso al nivel de su ilustre compañero, pero el Lotus 49 fue tan frágil como rápido. Jochen fue el líder del Gran Premio de España en Montjuich Park cuando su coche que presentaba un alto alerón trasero se soltó, llendo a parar los restos directamente al Lotus de Hill, que se estrelló. Hill y Jochen resultaron ilesos pero éste último sufrió una contusión con fractura de la mandíbula y se convirtió en un crítico de los coches de Chapman, llamándolos inseguros, y poco fiable. Sin embargo, estas opiniones cambiaron tras su primera victoria en la Fórmula 1, en el Gran Premio de Estados Unidos en Watkins Glen en 1969.

Su primera victoria de 1970 en Mónaco, fué la más grande de su corta carrera , en el obsoleto Lotus 49, el nuevo modelo aún no estaba terminado. Después de caer en la quinta posición durante gran parte de la carrera, la retirada de los otros pilotos hizo que Rindt alcanzase la segunda posición, a 15 segundos de Jack Brabham que pilotaba uno de sus propios coches. Rindt empezó a apretar el ritmo para ir a la caza de Brabham en un emocionante final, incluso aterrador, a pesar de que todos sucumbieron a la magia, incluido el propio Brabham. Más y más rápido iba Rindt, marcando incluso el récord de vuelta. Para el veterano Brabham, la visión del Lotus por sus retrovisores, que recortaba cada vez más la distancia hizo que se distrajera y en la última curva de la última vuelta se estrelló contra las barreras.

Jochen Rindt, Formula 1

Jochen lloró lágrimas de alegría, al igual que el Príncipe Rainiero y la princesa Grace le hizo entrega del trofeo de ganador. En las semanas siguientes lloró por la muerte de dos de sus amigos más íntimos, Bruce McLaren y Piers Courage. Y comenzó a considerar la posibilidad de retirarse por motivos familiares, pues Nina había dado a luz a su hija, Natasha. Sin embargo, condujo como nunca y ganó cuatro carreras más en esa misma temporada de 1970, incluido el Gran Premio holandés de Courage, y también los franceses, británicos y alemanes.

Luego vino el nefasto día del 5 de septiembre de 1970, cuando el Lotus de Jochen Rindt, inexplicablemente, se estrelló contra las vallas de protección en Monza haciendo perder la vida del piloto, durante las prácticas para el Gran Premio de Italia. Uno de los primeros en llegar al lugar del accidente fue su buen amigo y director comercial Bernie Ecclestone, momento del que guarda dos tristes recuerdos: una maltrecho casco y un zapato que había sido despedido a cierta distancia de la zona del accidente.

El fatal accidente ocurrió cerca de donde su héroe de juventud Wolfgang von Trips perdió la vida en 1961. En ese momento el alemán era el líder del campeonato, como sucediera con Von Trips. Pero mientras von Trips fue más tarde adelantado por su compañero de equipo de Ferrari, Phil Hill, incluso después de su muerte, nadie fue capaz de privar de Jochen Rindt, del campeonato del mundo que sin duda merecía.

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