25 noviembre 2010

Fernando Alonso 2010 - La gran pelea frustrada

Mucho se ha comentado, y yo el primero, sobre el error de estrategia de Ferrari en Abu Dhabi, provocando que Fernando Alonso quedara atrapado en una posición de la que no pudo escapar, podría decirse que le costó el campeonato del mundo. Desde la victoria en Bahrein al comienzo de la temporada 2010, pasando por el bajo rendimiento a mitad de temporada, Alonso remontó 47 puntos para llegar a Yas Marina como favorito al título, sin duda un buen año para el español.


Había empezado la temporada, la primera con Ferrari, con ganas de cosechar éxitos. Dos años en Renault con coches poco competitivos hacían de Fernando Alonso un contendiente con muchas ganas de manejar un coche con opciones a estar en la lucha por el campeonato. El equipo italiano también estaba decidido a ganar en 2010, sobre todo después de un miserable 2009, y el F10 llegó con muchas espectativas a las pruebas de pretemporada.

Pero los RB6 de Red Bull, ya desde el comienzo de la temporada en Bahrein impusieron un ritmo relámpago a los mandos de Vettel y Webber en la fase de calificación de la carrera, amenazando con desbaratar los planes de Alonso. Sin embargo, dos cuestiones técnicas en el equipo de Milton Keynes hicieron que su velocidad en la clasificación quedaran en nada y fue el español quien tomó la victoria en esa primera carrera. Era el comienzo perfecto en su nueva escudería Ferrari, y su asalto al campeonato.

Sin embargo, era sólo cuestión de tiempo que los Red Bull pudieran ganar, y demostrar todo su potencial, ganando nueve Grandes Premios. Pero, al comienzo de la temporada, al menos, cada vez que los RB6 perdían sus piezas, parecía que el conducto F de McLaren, las recogía. Ferrari, por su parte, fracasó en las primeras siete carreras, con Alonso consiguiendo algunos podios ocasionales, mientras que McLaren y Red Bull se repartían la mayor parte de los puntos.

Cuando todo parecía perdido para Alonso tras el Gran Premio de Europa, llegó el desastre de Silverstone, con un 14 º lugar, alejándolo bastante de sus opciones al título. Y fue en este punto donde muchos comenzaron a preguntarse si no sería mejor volver a centrarse en 2011.

Pero Alonso tenía otras ideas, y en la siguiente carrera en Alemania se alzó con la victoria de la forma más polémica, cuando su compañero de equipo Felipe Massa lo dejó pasar a la primera posición al final de la carrera. Eso no le ayudó a ganar más fans, pero consiguió que Alonso renovara sus esperanzas de lucha por el campeonato.

A pesar de un abandono en Bélgica, el único de la temporada, algo que parecía echar por tierra sus opciones una vez más, llegaron las brillantes victorias en Italia, Singapur y Corea, que le sirvieron para tomar la delantera en el campeonato por primera vez desde el comienzo de la temporada en marzo. Fue un resurgimiento implacable, y en ese momento ninguno de los otros cuatro contendientes pudo igualar la combinación de Alonso el ritmo y consistencia.

En Brasil, Red Bull estaba en buena forma, y prueba de ello fue el doblete conseguido que le valió el título de constructores. Alonso, sin embargo, seguía siendo a la cabeza del mundial de pilotos, con un tercer lugar en Sao Paulo. Y parecía bastante seguro de conseguir lo obvio en Abu Dhabi, sobre todo con esa ventaja de 8 puntos sobre su inmediato perseguidor, Webber.

Pero en Yas Marina el sueño se esfumó. Su tercer puesto en la parrilla le dejaba en una buena posición por delante de su más directo rival, Webber. Pero perder una posición con Button en la salida y el tapón que le hizo el piloto de Renault Vital Petrov, tras una parada en boxes mal planificada, hizo que sus opciones al título desaparecieran. La frustración de esa última carrera fue grande para el asturiano, todos pudimos comprobarlo cuando en la vuelta de desaceleración, tras finalizar la carrera, Alonso arengaba a Petrov, un gesto poco habitual en el español, y que nos mostró lo mucho que significaba haber perdido el que habría sido su tercer título mundial.

El fracaso fue un trago amargo, aunque su causa principal se encuentre más en la estrategia del equipo que en las habilidades de conducción de Alonso. Si de algo fue culpable, eso era el exceso de confianza, pero no olvidemos que hay un montón de talento en su campaña de 2010. Después de haber sido descartado de sus opciones al título, nunca se rindió y sólo por eso debe ser elogiado. Vettel puede haber conseguido la gloria, pero se las arregló para terminar por delante de Webber, a pesar de ser la temporada de los Red Bull.

Su formidable talento ha sido aún más evidente en esta temporada de lo que lo fué cuando consiguió sus dos títulos con Renault. Títulos que consiguió en coches relativamente dominantes, o por lo menos en coches que ganaron el campeonato de constructores. Este año, sin embargo el Ferrari sólo era lo suficientemente bueno como para quedar tercero en el campeonato de constructores, pero su formidable talento casi le sirvió para ganar el que, sin duda, habría sido el mejor de sus tres títulos.

Incluso en los días más oscuros de su temporada 2010, Alonso mantuvo la esperanza y persiguió agresivamente su tercer campeonato. Su enfoque no vaciló una sola vez y aunque al final Vettel ganó, se acercó lo suficiente como para dejar atrás a uno de los pilotos de Red Bull, una prueba de la determinación y el espíritu único que hace que Fernando Alonso sea, posiblemente, el mejor piloto de su generación. Sin duda que será un contendiente a tener en cuenta de nuevo en 2011, de eso podemos estar todos seguros.
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