25 mayo 2014

¿Qué es la Fórmula 1? Así es como yo la vivo

La Fórmula 1 es la categoría reina del automovilismo, y a grandes rasgos se trata de un campeonato de monoplazas que realizan carreras por circuitos y coches, homologados por la FIA, a lo largo y ancho del mundo. A diferencia de otras series de competiciones de monoplazas, en la Fórmula 1 cada escudería puede fabricar su propio chasis o encargar a otros que lo fabriquen, así como sus componentes mecánicos y sus motores.


Existen una serie de reglas a la hora de llevar a cabo la construcción de estos vehículos, y es precisamente aquí donde reside la competición, pues los equipos tienen total libertad, siempre y cuando cumplan con las restricciones impuestas por el reglamento para diseñar sus coches antes de ponerlos sobre la pista.

A los que nos gusta la Fórmula 1 disfrutamos viendo mecánicos, ingenieros y aerodinamistas capaces de elaborar coches, que cumpliendo con las reglas son sorprendentemente más rápidos que los de sus rivales, como Mercedes este año, Red Bull los cuatro anteriores, Ros Brawn el anterior, Renault antes, Ferrari anteriormente, y así podríamos irnos remontando hasta la primera temporada de Fórmula 1 de 1950 donde los Alfa Romeo de Farina y Fangio no tenían rival.

Lógicamente los cambios en las reglamentaciones buscan que la competición no se convierta en una hegemonía constante de una escudería a lo largo de las temporadas, y en ocasiones tenemos campeonatos apretados donde muchos de los monoplazas tienen opciones en función de las características de los circuitos, de las manos de los pilotos que los conducen, o del propio azar. Quizás la más igualada que se recuerde de los últimos años sea la de 2007, donde varios pilotos llegaron a la última carrera de la temporada con opciones al título.

Luego, ¿qué supone un piloto de Fórmula 1 cuando el monoplaza que lleva entre sus manos es el que manda? Pues no nos engañemos, por que pilotar, que no conducir, estos vehículos y sacarles el máximo rendimiento sólo está al alcance de unos pocos privilegiados. Precisamente las condiciones cambiantes de reglas y mejoras que se van introduciendo en estos monoplazas, no solo de año en año, sino incluso de una carrera a otra, hacen que sus pilotos sean grandes expertos en adaptarse a las nuevas condiciones que plantean esas modificaciones cuanto antes, para marcar los mejores tiempos posibles con las máquinas que tienen entre sus manos.

Bien es cierto que hoy día, con los sistemas actuales de investigación, telemetrías, simuladores aerodinámicos, etc. cuando una escudería da con la clave de la normativa de esa temporada, y consigue que sus coches adquieran una ventaja de 1,5 segundos sobre sus rivales, partiendo de esa base de trabajo, será cuestión de que las demás escuderías traten de incorporar mejoras que reduzcan esas diferencias, obviamente la escudería aventajada también continuará con su línea de trabajo, y reducir esa diferencia puede llevar toda una temporada, o puede que el aventajado consiga alejarse aún más de los rivales, pues su base de investigación es más acertada que la de sus adversarios.

Y es aquí dónde radica la belleza de la Fórmula 1, una competición de mecánicos, ingenieros, aerodinamistas y pilotos construyendo los coches más veloces del mundo, cumpliendo las reglas del juego, y sacándoles el mayor rendimiento posible para completar las carreras en el tiempo más rápido.

Por eso recomiendo seguir la Fórmula 1, no solo desde las carreras, sino también desde su verdadera competición, la de la ingeniería, y disfrutemos de las batallas que este año nos otorgarán los compañeros de equipo, y aquellas escuderías que tengan vehículos más parejos. Hamilton vs Rosberg, Vettel vs Ricciardo, Alonso vs Kimi, Massa vs Bottas, y así hasta el último de ellos.
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