28 enero 2015

De tal palo tal astilla, segundas generaciones F1 (Parte 4)

Seguimos con la cuarta entrega de los hijos y padres que lograron un sitio en la Fórmula 1, unos con más éxitos que otros, pero a fin decuentas, generaciones cuyos genes han saltado de padres a hijos.

Nico Rosberg (hijo del campeón del mundo de 1982, Keke)


El exuberante estilo de conducción de Keke Rosberg y su extraordinaria destreza al volante le sirvieron para conseguir una legión de fieles seguidores en la década de 1980, por no hablar de éxito tras su título mundial en 1982. Precisamente el propio equipo Williams, con el que Keke lograra su título mundial, promovió a su hijo Nico con un puesto de carreras en la temporada 2006, tras una prodigiosa demostración de potencial en las categorías inferiores. Aunque mucho menos espectacular que su padre en el enfoque, Rosberg júnior mostró inmediatamente su potencial con una sólida carrera de debut en la que llevó su monoplaza de la última a la séptima posición. Pero no sería hasta unos años más tarde cuando fichó por Mercedes y puso sus manos sobre una máquina más competitiva y capaz de demostrar su verdadero potencial de ganador. Hoy, al igual que su padre, que está considerado uno de los pilotos más talentosos de su generación, y está bien situado para poder lograr un título mundial, como ya lo hizo su padre.

Kazuki Nakajima (hijo del ex piloto de Lotus, Satoru)


Si no fuera por las hazañas pioneras de padre Satoru, Kazuki Nakajima nunca podría haber corrido en el escalón más alto del automovilismo. Nakajima senior, logró acabar diez veces entre los seis primeros en cinco temporadas de la Fórmula 1, fue el primero de sus compatriotas en salir de las competiciones Japonesas de monoplazas y establecerse como un habitual en las parrillas de la Fórmula 1, y todo ello con el respaldo de Honda. Fue algo irónico cuando, 20 años después, el hijo Kazuki consiguió un coche con Williams, los grandes rivales de Honda y Toyota en la época de su padre. Desafortunadamente, Nakajima Junior no tuvo el mismo impacto que su padre, y tras anotar nueve puntos en 36 Grandes Premios, perdió su asiento en Williams cuando el acuerdo con Toyota como suministrador de motores llegó a su fin.

- Continuará -
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